«El Cuerdismo», constructor de Normas
El verdadero arte es exiliarse de las normas, saltar por encima del laberinto de los lugares comunes, de las reglas impuestas por el mercado, de los temas señalados por cierto intangible “espíritu de la época”, para crear un “objeto de arte” que moleste al espectador o el lector, que le ponga en duda ciertos valores, que le haga temblar el mundo. En este mundo ultra capitalista, provocar sensaciones, dudas, sumir en cierta zona del misterio al espectador, es un actor de subversión.
“El cuerdismo” como toda obra de Alan Robinson es incomodante, cuestionadora. Alan cuenta su historia, nos transmite sin tapujos su mirada sobre temas conflictivos; opiniones sostenidas en años de vivencias y reflexiones. Sus libros no pueden leerse sin que el cuerpo se mueva, sin que se caiga una lágrima, se dispare una indignación o, incluso, sin que se le discutan ciertas afirmaciones. Es un libro de afirmaciones que, sin embargo, no da respuestas, sino que abre infinidad de preguntas.