La censura previa en cualquiera de sus formas está en contra de los derechos constitucionales de las personas, incluidas las personas con discapacidad privadas de su libertad en clínicas psiquiátricas.
La última semana de Diciembre de 2025, me organicé mis tiempos y fui a visitar un amigo internado en CEPSA, un hospital monovalente ilegal en provincia de Buenos Aires, con camas exclusivamente para personas con problemas de salud mental. Este centro monovalente está en contra de lo que exige la ley nacional de salud mental y adicciones para todo el territorio nacional. Las internaciones por problemas de salud mental deben realizarse en hospitales y clínicas generales. Además, como es una ley de orden público, sus normas son de cumplimiento obligatorio. No era mi primera vez en un loquero, por lo cual sabía las condiciones que se imponen. Mi padre había estado internado en CEPSA y yo mismo en la década del ‘90 fui sometido a malas prácticas y torturas allí mismo. Por lo cual conocía muy bien el hospital ilegal a donde iba.
Mi amigo me había pedido si le podía llevar “Actuar como loco”, uno de mis libros. Se lo dediqué con mucho cariño y se lo llevé de regalo. Las puertas de la sala de visita solo las podían abrir y cerrar los enfermeros. En los loqueros, quitan los picaportes de todas las puertas y les entregan a los enfermeros manijas para abrirlas y cerrarlas. Ese protocolo impide a cualquiera que no tenga una de las manijas portátiles, abrir o cerrar una puerta. Pasaron aproximadamente 4 enfermeros distintos mientras mi amigo y yo compartíamos unos bizcochos envasados que había llevado porque tampoco se podía llevar comida casera. Me agradeció el regalo con alegría, pero me explicó que lo iba a tener que entregar a los enfermeros para que lo lleven a la dirección y aprueben la entrega definitiva del presente.
Antes de irme, la enfermera que confiscó el libro me preguntó de que se trataba. Respondí que era un libro de teatro, con una obra al final. Le quitó importancia al tema, leyó las primeras líneas de la contratapa y comentó que “seguro no va a haber problema”. Justo en ese momento comprendí que alguien realmente se tomaría el trabajo de leer algunos párrafos de los capítulos dedicados a las relaciones entre teatro y locura para evaluar de verdad si mi amigo podía o no podía leer el libro. Es decir, algún psiquiatra o psicólogo decidiría censurar o autorizar la lectura de “Actuar como loco”. El día siguiente era lunes, consulté a mi amigo si le habían entregado el libro y me contó que no se lo habían permitido. Un 29 de Diciembre de 2025 en plena democracia uno de mis libros fue censurado.
“Actuar como loco” es un ensayo que brinda fundamentos y argumentos sobre esta hipótesis: la locura, las visiones y las voces son necesarias en los procesos creativos de los artistas escénicos. Entre sus fundamentos, se encuentra una obra teatral que le da cierre al libro, “Daría mi memoria por volverla a ver”. En esa obra de ficción, algunos monólogos describen como se siente un personaje cuando está encerrado en una habitación de contención, practica que yo padecí en la década del ’90 en CEPSA y hoy también se encuentra prohibida, como los centros clandestinos de internación. Si bien lo que sucedió es injusto, estaba dentro de las probabilidades, porque la sociedad Argentina aun no debate acerca de las malas y buenas prácticas en salud mental. La defensa de la libertad, no es solo promover la autonomía y la independencia de todas las personas, incluidas aquellas con discapacidad, sino además señalar dónde y de qué manera se censura la libertad de expresión, como pasó con “Actuar como loco”, mi primer libro censurado.